He vivido lo suficiente para saber que los prejuicios aquí no son pocos, que la gente ahora no es original ni diferente, y he notado que el ser convenido ha aumentado últimamente. Pasa de todas sus miradas por encima del hombro, todos los repasos que te den de arriba a abajo, todas las malas primeras impresiones que hacen que esas caras de paleto te juzguen sin mirarse a ellos mismos. Que nadie tiene que venir a decirte qué hacer o cómo ser, porque ni siquiera ellos son perfectos, que bastante sabes tú en qué te equivocas o en qué eres un puto desastre para que vengan ellos a recordartelo, de todos modos, quien lo piense es demasiado imperfecto, inútil y patético.
La gente tiene más temor a la muerte que al dolor. Es extraño que ellos teman a la muerte. La vida duele mucho más que la muerte. Cuando la muerte llega, el dolor termina.
domingo, 21 de agosto de 2011
He vivido lo suficiente para saber que los prejuicios aquí no son pocos, que la gente ahora no es original ni diferente, y he notado que el ser convenido ha aumentado últimamente. Pasa de todas sus miradas por encima del hombro, todos los repasos que te den de arriba a abajo, todas las malas primeras impresiones que hacen que esas caras de paleto te juzguen sin mirarse a ellos mismos. Que nadie tiene que venir a decirte qué hacer o cómo ser, porque ni siquiera ellos son perfectos, que bastante sabes tú en qué te equivocas o en qué eres un puto desastre para que vengan ellos a recordartelo, de todos modos, quien lo piense es demasiado imperfecto, inútil y patético.
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