lunes, 26 de marzo de 2012


Linda para algunos, fea para muchos, horrible para unos cuantos, hermosa para muy pocos. Egocéntrica para los que no me conocen personalmente, con autoestima baja para los que me vieron alguna vez. Hueca para los prejuiciosos, que solo se guian por un Facebook; inteligente para los que me escucharon dar una opinión. Fría para los que nunca me hablaron, tierna para los que lo hicieron y me cayeron bien. Ortiva para los que son asi, Simpática para la gente que se acerca. Incomprensible para los que poco me conocen; comprensible y razonable para los que saben mi forma de actuar. Loca para todos, divertida para la mayoria, tímida para los que recien estan empezando a hablar conmigo; extrovertida con la gente que ya conozco. Y así es como soy .

Y salí a enfrentar a mi propia voz, a seguir los rastros de un dios mejor, a viajar sin tiempo al sueño más profundo del mundo a la imaginación. * El mundo gira y en un sueño se detiene el tiempo y la razón *.

lunes, 19 de marzo de 2012

* Hay una cosa que no todos saben, y es que las chicas fingimos muchas cosas. ¿A qué me refiero? Muy sencillo. Fingimos ser fuertes, de piedra, que nada nos importa, que podemos superarlo todo. Y no es cierto. No somos débiles, no te equivoques. Pero sí frágiles. Nos rompemos, y cuando lo hacemos es en cien trozos pequeños. Y aún así salimos de nuestra casa con esa sonrisa enorme, con la ropa elegida durante media hora y otra media hora más pasada en el baño. ¿Y por qué hacemos semejante estupidez? Por ellos. Esas personas capaces de pensar exclusivamente en si mismas sin importarle los sentimientos de la otra. Y de vez en cuando, explotamos. Lloramos, derramamos una lágrima por cada te quiero en falta, un abrazo no recibido o un amigo perdido. Pero lo hacemos en un lugar donde nadie nos pueda ver, escondidas en nuestro verdadero yo, temerosas de que alguien nos pueda ver. Y luego volvemos con nuestra inmensa sonrisa y nuestra autoestima falsa al mundo real. Ese mundo en donde para sobrevivir, tenemos que fingir ser fuertes

miércoles, 7 de marzo de 2012


Me paro, te miro y entre murmullos te digo muchas de las palabras que me gustaría gritarte. No escuchas bien, entonces me acerco, me acongojo en tu pecho y empiezo a acariciarte. 
Me paro, te busco y entre gritos percibo que ya no estás cerca. Mis murmullos parecen haberte ahuyentado, mis palabras parecen no haber sido efectivas y mis caricias no llegaron a traspasar tu piel, no llegaron a ninguna parte.
Ahora me paro, me miro y entre murmullos te digo: ¡Sálvame!
Y a la misma vez una voz que parece susurrar aún más bajito me dice las palabras que me gustaría que se llevara el viento, las palabras que no quería haber dicho nunca.
Una voz demasiado tenue pero con consistencia me dice:
Sigue adelante chica, que él no volverá más.


Puede que suene egoísta pero esta puta vida, me enseño que debo mirar siempre por mi primero, y di sin pedir nada a cambio, fui sincero en cambio, recibí puñaladas que hoy muestro como un guerrero. De tan bueno a tonto, y tan tonto que te pisan. Pocos están cuando lloras, pero todos en la risa. Por eso me protejo, que mejor que esta coraza, soy tan desconfiado que los míos ni me abrazan. Y yo lo he vivido, hay tantos desagradecidos, cuantos se abran marchado sin ni haberse despedido, y digo basta tu conciencia te hablara en voz alta. Puede que sea tarde cuando sientas que algo importante te falta, en la vida y el tiempo perdona pero no olvida, ni siquiera la bebida podrá sanar esa herida, por mucho alcohol que lleves no juegues con ese abismo, no olvidaras quien eres si te quieres a ti mismo. […] Quiérete a ti mismo aparte al que te apisona, reflexiona, intenta abrir los ojos si algo no funciona, no dejes de hacer lo que quieres por otras personas, porque al momento de la verdad casi todas te traicionan.