lunes, 21 de noviembre de 2011

Y ya tan sólo me queda luchar, no por supervivencia, sino por orgullo. Las cosas que se van ya no vuelven, siempre se pierden entre murmullos, la vida es triste y sin embargo sonrío. A mí me enseñaron a combatir, anular y derrotar la tristeza desde que yo era una cría. Soy agradecida, aunque me muestro algo fría yo sé que me cuesta sacar de dentro todo lo mío, hace tiempo que cayó al vacío. Porque así son las cosas de esta vida y porque así funcionan, lo que nos dice la cabeza más tarde el corazón lo traiciona. Y estoy buscando una razón para continuar, tengo que ser la mejor y afrontar cualquier obstáculo que en mi vida se pueda cruzar. En la vida hay momentos preciosos, también hay momentos precisos, decisiones importantes como la decisión de tener un hijo, dame cobijo entre tus brazos, sé que me equivoco bastante pero a veces es fundamental para rectificar y seguir adelante. Es más importante respetar que la soberbia de cuando estás solo.Se valorar el tiempo, el llanto, el cuanto duele de un ser humano, esto no se paga con euros ¿Entiendes? Basta con un apretón de manos. La gente se va para siempre y yo aprovecho cada segundo porque quizás hoy sea presidente y mañana sólo un vagabundo. Entones ¿Qué coño me queda aparte de mi espada y mi escudo? Junto el amor con la amistad y amigos ¿Me quedan? Lo siento, lo dudo. Yo caminé sola en el ayer y nunca necesité compañía, unos buenos padres, el mejor hermano, y una abuela a la que quería, un cielo en el que antes creía, un amor sincero al que no veía, una vida corta dura y brega a la cual yo no conocía. Ha pasado ya media vida y no encuentro salida la puerta se cierra y tu por mi intimidas, no soy inmortal no lo puedo evitar si dejé de reír para echarme a llorar. Siempre tuve motivos, latidos, heridas, recuerdos, partido,s y un beso al olvido. El pasado volvió y se llevó mi futuro después se escondió y no estuve segura. La felicidad y la realidad en un mismo barco que jamás partirá. Tan sólo soy las piedras del camino esas que tuercen mis tobillos, las mismas que discrimino, no existe ningún regalo mas grande que el mañana, no pienso rendirme ahora toca salir de la cama. Yo te demostraré que el fuego no siempre quema si yo aprendí a sonreír es porque ya sentí las penas, jamás dejes tu alma en manos de un desgraciado, tal vez se pierda en el tiempo y quede presa en el pasado.

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