- ¿Qué pasó para que todo acabara así?
- La vida... ¿qué iba a pasar? - ¿Quieres hacer el favor de explicarme eso?
- Es muy simple… El tiempo, la distancia… era inevitable. Y, fundamentalmente, la verdad, fue lo mejor. Sin explicaciones, sin remordimientos, sin dramas, sin despedidas. Cada uno tiró por su lado y siguió con su vida. Me gusta pensar que fuimos listos, preferimos dejarlo todo en manos del azar...

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